Siguen sin comenzar el año escolar 230 estudiantes de lo que antes fue la institución educativa Madre Marcelina, de las Hermanitas de los Pobres.
Los problemas se suscitaron porque la secretaría de Educación del municipio Medellín al hacerse cargo del plantel ordenó su traslado a un nuevo edificio, que en realidad es una construcción antigua donde ya funcionó por muchos años una funeraria. Las clases no comienzan porque aún falta adecuar completamente este local, señaló Caracol.
Allí, hasta hace poco, tenía su sede la funeraria La Esperanza, bastante conocida en la ciudad. Según fuentes de la secretaría de Educación el reconvertir las salas donde eran velados los difuntos en salones de clase ha presentado una serie de problemas que han puesto a prueba las habilidades de los obreros de la construcción y de los arquitectos.
Sin embargo, eso no es todo, dado que varios estudiantes y padres de familia manifestaron su descontento con el cambio, toda vez que sienten temor por la presencia de energías de ultratumba, producto de la presencia allí de millares de personas que pedieron la vida por diversas razones incluso por crímenes, lo que crearía malas vibraciones.
LATAM: Reporte
(ega)